En la actualidad, la hegemonía de Internet y el uso imprescindible del ordenador en nuestras vidas como medio de trabajo, ocio, formación e información, ha propiciado notables cambios en la sociedad. La tecnología digital ha modificado el quehacer diario eliminando modos y formas culturales. Partiendo de esta idea, podemos señalar que estamos sumergidos en una espiral digital que modifica a su paso pensamientos, relaciones, procesos y concepciones. En el ámbito educativo, el avance de las TIC y su uso en la praxis escolar ha generado una verdadera transformación de los paradigmas.
Es una realidad palpable que los procesos de inmersión digital afectan a la sociedad contemporánea. Las TIC han irrumpido en la vida cotidiana y más concretamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje como un vendaval, arrasando con la metodología tradicional y apostando por un nuevo futuro educativo que aboga por el uso de la tecnología como máximo exponente. En este sentido, los planteamientos metodológicos actuales asumen la omnipresencia de las TIC y la transformación habida en la sociedad a consecuencia de la revolución tecnológica que vivimos hoy día. Este proceso de cambio en el panorama educativo ha generado nuevas formas de difusión del conocimiento y la creación de materiales a través de la Web 2.0. Según González, García y Gonzalo (2011), la Web 2.0 representa una revolución social que ofrece múltiples herramientas digitales intuitivas y participativas.
Las TIC se configuran entonces como recursos inclusivos al servicio de la atención a la diversidad, propiciando, mediante formato digital, una adaptación idónea a las características de los discentes y sus necesidades. A su vez, pueden posibilitar la creación de nuevos escenarios y oportunidades de interacción para los alumnos con y sin dificultades de aprendizaje o de compensación educativa. Desde esta perspectiva, los docentes deben diseñar actividades virtuales que respondan a los intereses de su alumnado así como a las necesidades de su contexto, su realidad escolar y su grupo-clase. Para ello, el profesorado puede y debe consultar la ingente maraña de información disponible en la red y los recursos educativos que tiene a su alcance, puesto que en la última década se han incrementado las herramientas disponibles al servicio de la educación
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